cáncer de mama · Salud

¡ Pon un tomate en tu vida !

I’ve got another confession to make
I’m your fool
Everyone’s got their chains to break
Holdin’ you

Were you born to resist or be abused?
Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?

Best of you, Foo Fighters

 

Se estima, que en el próximo siglo, la obesidad superará al tabaco como condicionante del cáncer.  ¿ Estáis perplejas, verdad? Así me quedé yo.

Creo que a estas alturas todas sabemos ya cómo de importante es la alimentación, sobre todo para la prevención, ya no solo del cáncer, si no de otras enfermedades…como los ataques al corazón ( que son la primera causa de muerte en España a día de hoy) o la diabetes. Pero hay más!! Empiezan a haber estudios sobre cómo nuestra alimentación influye en nuestro cerebro, y por lo tanto en nuestras emociones. El primer estudio sobre los efectos del cuidado del intestino, en un cerebro humano sano, se publicó en 2013 y el resultado fue que, tras la ingesta durante 4 semanas de una mezcla de determinadas bacterias, que se sabe que cuidan el intestino, algunas áreas del cerebro presentaban cambios sustanciales, en especial las encargadas del procesamiento de los sentimientos y el dolor. A-L-U-C-I-N-A-N-T-E!! Y los estudios no han hecho más que empezar.

Así pues, si tan importante es la alimentación, ¿ por qué no le prestamos el debido interés?

Cuando me diagnosticaron el cáncer, yo me alimentaba bien…o eso creía!  Comía más o menos sano, no comía mucha bollería ni azúcar, no estaba gorda… Pero ahora miro atrás y me doy cuenta que, aunque mi alimentación no era mala, no es ni por asomo como lo es ahora. Es decir, mi alimentación se basaba en la improvisación. Y aunque mis improvisaciones eran relativamente sanas, no estaban equilibradas. No estoy diciendo con esto, que por eso tuve cáncer… Lo que digo es que he aprendido mucho sobre alimentación en este pasado año, y quiero compartirlo con vosotras.

Lo primero que aprendí es a no sentirme culpable. No tuve cáncer porque mi alimentación no fuera del todo equilibrada. Influiría, por supuesto!! …pero NO hay alimentos que causen cáncer de la misma manera que NO hay alimentos que lo curen. Recuerdo una vez que una madre del cole me preguntó qué me había pasado y, cuando le dije que me habían diagnosticado un cáncer me dijo:  “Ah! yo es que me alimento muy bien”. No le escupí porque soy una señorita, pero sé, que a la mayoría de las que os han diagnosticado un cáncer se os ha pasado por la cabeza ” ¿qué he hecho mal?”. Bueno, pues aunque haya cosas que podáis mejorar, en el cáncer también existe el factor azar. Y creo que es importante señalarlo! No importa cuan buen conductor seas, cuánto respetes las señales de tráfico o que tu segundo apellido sea “prudente al volante”.…siempre puede venir un despistado y saltarse un stop. Ahora bien, si llevas una buena carrocería ( léase, me cuido y cuido mucho mi alimentación) hay más probabilidad de que el impacto sea menor.

También aprendí que en todo esto del cáncer y la alimentación hay mucho jeta! Ojo! No creáis todo lo que leáis…aunque esté escrito en un libro!! Yo he leído de todo, y concluyo que, a la hora de alimentarme siempre me pregunto ” ¿Esto se lo hubiera comido mi abuela?”. Si la respuesta es no, no va a mi cesta de la compra. Así de sencillo.

Hay dos libros que me gustaron:

La digestión es la cuestión, de la Dra. Giulia Enders. Que explica de una manera super sencilla y con dibujos muy gráficos, como funciona nuestro sistema digestivo y que podemos hacer para cuidarlo y ayudarlo.

Comer para vencer al cáncer de la Dra. Paula J. Fonseca y Belén Álvarez. Que da pautas de alimentación para prevenir el cáncer y pautas para aquellas personas que estéis en tratamiento y tengáis algunos efectos secundarios. Creo que esto es interesante.

Aprendí la importancia de controlar el porcentaje de grasa. En las mujeres menopáusicas, al perderse la función ovárica, los estrógenos se producen en el tejido adiposo abdominal. Así pues, a más grasa en la barriga, mayores niveles de estrógenos. Y tener una fábrica de estrógenos, alrededor de tu cintura, habiendo sufrido un cáncer de mama hormonodependiente, no es muy recomendable. Yo me puse en manos de una nutricionista, que me guió y bajó mi índice de grasa corporal. Poneros en manos de un profesional si no sabéis por dónde empezar o qué hábitos cambiar.

Aprendí la importancia de planificar qué voy a comer. Yo sé, que me estarán leyendo señoras más mayores que yo, que hacen con la punta del dedo meñique una planificación semanal de comidas y cenas saludables, porque así lo han hecho toda la vida ( mi madre y mi padre, sin ir más lejos). Pero yo antes no tenía tiempo para eso, o  esa era mi excusa. Ahora me doy cuenta que precisamente el tener una planificación, te ahorra un montón de tiempo, no se desperdicia comida y se come mucho más equilibrado.

Aprendí a cocinar :). Por fin!!! Y debo decir que no es lo mío, ni le llego a pillar el punto de diversión. Pero tengo una motivación extra, más allá de mi salud, y es que a mi hijo de 8 años le apasiona la cocina. Así que, él es el chef  y a mí me tiene de pinche. Y tan solo verlo trocear el shitake o mezclando una salsa para dármela a probar… eso ya me alimenta! Me empacho de verlo! Y me sacia el alma!

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Aprendí a leer etiquetas de los productos y a comprar productos de calidad. Nada de ir al supermercado dos minutos y coger una bandeja y dos tomates insípidos. No! Al principio hay que invertir mucho tiempo….era la loca del pueblo leyendo etiquetas,  pero poco a poco te vuelves muy ágil. Me sorprendió saber que la pechuga de pavo lleva soja ( alimento nada recomendado para un cáncer de mama hormonodependiente) y qué decir del aceite de palma. Además, hoy en día hay un montón de opciones que te hacen la vida más fácil. Descubrí una página web donde tienen verduras y frutas ecológicas y te las traen a casa!! Lo que más me gusta, es que la huerta la tienen aquí al lado, y los productos que me traen están recién recolectados. Nada de cámaras frigoríficas o contenedores cruzando el Pacífico…productos de aquí, en el momento, a casa, bien de precio y de calidad suprema! Vamos!  Todo un descubrimiento! Os dejo la página web por si queréis echar un vistazo: Se llaman ” El Tomate Tranquilo” (https://eltomatetranquilo.es/)

El tomate tranquilo

 

¿He quitado productos de mi dieta?…sí!!! el azúcar ( no se lo pongo ni al café) y el alcohol. No significa que no tome nunca, pero sí que son los dos productos que más drásticamente he reducido. Ventajas: pues que el café sabe a café ( es una delicia!!!) y que cuando me tomo una copa de vino cada 4 meses… es una experiencia sensorial ajena a este mundo! 🙂

¿ Como de todo? Sí!! Pero equilibrado!

Tomo solo un café al día, media tostada de aguacate con pan integral, 3 nueces ( no más porque son muy grasas) y 5 almendras ( para el calcio). Consumo leche de oveja, que al ser un animal más pequeño me da más tranquilidad a nivel hormonal y está menos explotado. He reducido los hidratos de carbono y la carne roja. Como legumbres ( ¡ come de cuchara Claudia! me decía mi oncólogo). Cenamos siempre verdura y algo de proteína ( huevo o pescado). He introducido las semillas en las ensaladas ( ojo! con la semilla de lino en el cáncer de mama hormonodependiente. Evitarla! Al igual que el Tofu, que viene de la soja…evitarlo también). He descubierto la quinoa ( que es un “super alimento” y el único que contiene los 21 aminoácidos esenciales para el ser humano). He descubierto el agua con gas, que está buenísima con su rodaja de limón. Evito tomar más de 2 piezas de fruta al día ( demasiada glucosa) e intento tomarlas enteras, no en zumo. No consumo alimentos procesados, ni pizzas ( las hacemos nosotros) … pero lo mejor es que me he educado comiendo, y no me resulta un sacrificio el no tomar determinadas cosas. Además, me concedo mis caprichos también! Faltaría más!

Somos lo que comemos. Es así de sencillo. Y adquirir una conciencia de la alimentación, sin llegar a las exageraciones, es casi tan importante como respirar. Y educar a las generaciones venideras sobre ello, es fundamental también. Mi hijo sabe diferenciar un tomate bueno de uno que no lo es, y creo que con eso ya tiene mucho adelantado.

¿Significa que llevando esta alimentación el cáncer no va a volver a aparecer? No! Significa que intento reducir la probabilidad de que así sea.

El estribillo de la canción del principio dice algo así como “ ¿está alguien sacando lo mejor de ti?”… Yo estoy sacando lo mejor de mi misma! Cambio y trato de evolucionar! Echo de menos tomarme una copa de vino para cenar, pero yo no soy la misma de antes del cáncer y por lo tanto, mis hábitos tampoco deberían serlo.

 

” Sabía quién era esta mañana, pero he cambiado varias veces desde entonces”

Lewis Carroll

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios sobre “¡ Pon un tomate en tu vida !

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