cáncer de mama · Salud

La tristeza postratamiento

Ay yo seré como la mimbre,
aunque cien años yo dure,
y yo seré como la mimbre,
y que la bambolea el aire,
pero se mantiene firme.

Yo pienso como el ciprés, Camarón de la Isla

 

Se habla muy poco de la tristeza post cáncer. Y sin embargo, muchas de las mujeres supervivientes la hemos sentido. Pero no se habla de ello, y lo que es más importante, no se educa a la sociedad sobre ello. Es como la tristeza posparto ( en algunos casos incluso depresión) que hasta hace 15 años no se conocía, pero entre el 50% y el 80% de las mujeres la hemos sufrido. ¡No es ninguna tontería!  Y como casi todo lo que tiene que ver con la mujer, estos estados emocionales van precedidos de la culpabilidad.  ¿ Cómo puedes desear que el mundo se pare, para llorar con tranquilidad, teniendo a un retoño regordete, sonrosado y sano entre tus brazos? Pues sí! Se tienen ganas de todo….incluso de huir! Son cambios bruscos que requieren de un tiempo de adaptación. Por suerte, ese estado emocional posparto se va inculcando en la sociedad. Se entiende a las madres, se respeta que tengan ganas de que el mundo frene, y se las apoya, con lo que la transición a ese “nuevo estado” es mucho más llevadera, pero sobre todo, mucho menos cargada de culpabilidad. Me siento así, es normal, soy consciente de lo afortunada que soy al haber tenido un bebé sano, es transitorio…y pasará.

Bueno, pues cuando superas una enfermedad tan dura como un cáncer, pasa algo parecido. Es difícil de explicar y sé que es un tema delicado también. No todas habremos pasado por lo mismo, ni nos habremos sentido igual. Espero que nadie se sienta ofendido. Como siempre, yo solo cuento mi experiencia.

Cuando ya hemos tragado el sapo de la palabra cáncer, hemos vencido al miedo, hemos controlado a la incertidumbre, nos dicen qué tratamiento nos van a aplicar, en qué va a consistir, lo que va a durar y todos los efectos secundarios que va a acarrear…una vez superado TOOOODO esto…tenemos un año por delante ( ¡cómo mínimo!) en el que, por lo que yo he podido observar, se entra en un leve estado de “euforia”. ¿Raro, verdad? Y es que el cáncer te despierta de ese estado aletargado y rutinario en el que vivimos. Le das a la vida la importancia que merece, revisas las cosas que no están bien en tu día a día, te llenas de esperanza, de motivación…tienes tantas ganas de vivir y estás tan cerca de no hacerlo, que vas siempre de subidón…por si acaso! Por eso las mujeres enfermas de cáncer, desprenden ese halo de normalidad, por lo menos la mayoría que yo he conocido. Yo me he visto en varias ocasiones, informando a alguien de que me habían detectado un cáncer, y ser yo la que acababa consolando a la otra persona. Y esto, estoy segura de que lo habréis vivido más de una. Posiblemente sea porque nosotras ya hemos gestionado toda una información que la persona que tenemos enfrente no ha hecho todavía. No podemos obligar a la gente que nos quiere, a madurar a la misma velocidad que lo hacemos nosotras. Pero en el fondo, creo que es porque adquirimos una dimensión extra al hecho de estar vivas. Da igual la calva, la quimio o el dolor de cuerpo. Soy yo misma la que te está contando que tengo cáncer, aquí y ahora, y eso ya es todo un regalo.

Así que mientras estás inmersa en todo el tratamiento y esperanzada en todo lo que vas a cambiar en tu vida una vez acabes con todo, estás bien, estás serena y sigues el camino marcado sin pensar en mucho más. ¡Bastante tienes por delante!

Y llega el día, en el que si todo va bien y has acabado con todo y no hay rastro de cáncer, no tienes que volver hasta pasados tres meses. Y es aquí dónde empieza el tobogán emocional.

Primero sientes vértigo. Después de un cáncer, la seguridad que tienes en tu salud es cero! Por lo que 3 meses sin que te miren o te hagan una analítica, es todo un mundo. Sí, sientes alegría de pensar que no te tienen que poner una vía casi semanalmente… pero te vas a casa insegura e hipocondríaca.

Y luego, poco a poco y pasadas unas semanas, intentas retomar tu vida donde la dejaste… craso error! Tú vida de antes ya no está, ni tan si quiera, la Claudia de antes estaba. Pero hasta ese momento no fui consciente de ello. Imaginad un terreno con una casa, un jardín, miles de flores, gente tomando un cocktail… y ahora imaginad ese mismo terreno desolado, devastado…eso hace el cáncer. Te roba una vida…y era mía!! Así que toda la euforia y normalidad que has sentido durante un año, no era tal, era solo un espejismo o quizá una defensa del organismo para seguir adelante, un agudo instinto de supervivencia. Pero la realidad, es que mi vida anterior ya no está y la Claudia de antes tampoco. Y es aquí cuando empieza el proceso de duelo, de llorar la pérdida de la mujer que un día fuiste. Así que, mientras la gente que te quiere a tu alrededor, está saltando de júbilo porque has superado la enfermedad, tú te sientes pérdida, desesperanzada, tremendamente triste y culpable por no sentirte feliz y no estar valorando el hecho de estar sana. Por lo que, mi querida hermana de batalla, si lees esto y te sientes así, es normal y no eres la única. Es normal que necesites tiempo de duelo, de enterrar cosas de tu vida pasada, de volver a encontrarte, de volver a sembrar en ese terreno devastado. Es tiempo de recogimiento, de respirar y de volver a hacer las paces con la vida. Y es que,  para la mayoría de mujeres, dejar morir no va en contra de su naturaleza, tan sólo en contra de su entrenamiento.

Enterré muchas cosas de mi vida pasada durante el Camino de Santiago ( experiencia que viví en solitario y que es altamente recomendable) e hice las paces con la vida este verano ( casi un año después de haber terminado el proceso). Así que tranquilas…aunque no os hayan hablado de ella, coged esa tristeza postratamiento como parte del proceso. Estáis todavía sobreviviendo al cáncer de mama. Y buscad ayuda psicológica si así lo necesitáis. Hay grandes psicólogos que os harán mucho más llevadero todo el proceso.

Hay gente que dice: ” El cáncer te habrá enseñado muchas cosas y eres una mujer más madura y mejor”. El cáncer no enseña NADA y si he aprendido algo durante el proceso, lo podía haber aprendido también con los años. No necesito saber todo lo que sé tan joven! El cáncer solo roba. Y con suerte, solo te roba una vida pasada…las hay menos afortunadas que ni tan si quiera tuvieron opción de sentirse tristes ( y esto va por ti, preciosa Mónica ❤ ). Y por supuesto no creo ser mejor que antes. Soy distinta, eso sí. Mis prioridades son diferentes, me comporto de distinta manera, mi vida es otra… pero sigo echando de menos mi vida de antes y a la Claudia de antes, porque es cierto que vives la vida más intensamente, pero también sientes mucho más su aspereza. Echo de menos mis banalidades. A ellas también las dejé en el Camino.

Así que, para aquellos que estáis tratando y conviviendo con alquien con cáncer, no necesitáis tener las palabras apropiadas siempre, ni tenéis que infundar un ánimo constante…solo tenéis que ESTAR AHÍ, tratar de entender sus toboganes emocionales, su tristeza, su miedo…respetarlo y arroparlo. Y parece una tonteria y parece fácil pero, no son muchos los que se quedan y los que arropan…quizá porque no saben hacerlo…

Eso sí, los que han estado ahí, los que me han acompañado a goteros, han desayunado conmigo, me han mandado mensajes semanales, me han llamado incansablemente, me han dedicado amaneceres por Facebook, me han enviado canciones y ópera para que escuchara durante la quimio, me han dado sus amuletos, han venido a tomarse un café conmigo a mi pueblo o se han cruzado media Europa para verme… los que me han visto llorar, me han visto vomitar….los que me han cogido de la mano durante pruebas duras, los que me han visto bella a pesar de la calva, los que han sido incondicionales…. esos son de un valor incalculable!!. Y yo, solo puedo decir, GRACIAS POR TANTO!

Processed with MOLDIV

 ” RECORDAR : del latín re-cordis; volver a pasar por el corazón”

 

 

3 comentarios sobre “La tristeza postratamiento

  1. Espresas todo lo que muchas mujers sentimos. Y no sabemos expresar. Tantos dias que te levantas mal … Triste y con ganas de llorar y pocas personas entienden te dicen ya paso pero sigue en tu cabeza el miedo. Y si despues de tres años te encuentran algo .. Y vuelven las pruebas y la espera de resultados…… Piensas que esto no va acabar nunca.

    Le gusta a 1 persona

    1. Te entiendo, lo sé…y es difícil. Quizá es aceptar que nuestra vida va a ser así, con más incertidumbre de la que esperabamos… y concentrarnos en el presente, pero hacerlo de verdad…como un propósito diario. Siento que estés pasando de nuevo por esto. Te mando un abrazo enorme!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s