cáncer de mama · Salud

Mi querida Madame Curie

María se fue una mañana
María sin decir nada
María ya no tiene miedo
María empieza de nuevo
María yo te necesito
María escapó de su grito
se bebe las calles María…

María se bebe las calles, Pasión Vega

 

Todos conocemos al matrimonio Curie, pero conocí más a fondo a Marie Curie, hace ya algunos años,  en un libro de Rosa Montero titulado ” La ridícula idea de no volver a verte” . Y toda ELLA me pareció fascinante!! Me enamoró!. Ese personaje anómalo, descuidado y romántico. Con una pasión hacia su investigación que resultaba enfermiza y a la vez envidiable. Así que cuando me tumbé para recibir mi primera sesión de radioterapia, fue en ella en la primera que pensé. Y me emociona pensar que una mujer es la que, 100 años después, está contribuyendo a salvar a tantas mujeres.

Imaginaros lo que suponía para una mujer pretender brillar en aquella época…era algo ridículo, presuntuoso, rozando la locura. Tenías que ser alguien muy especial, una guerrera, una friki,  para conseguir todo lo que hizo sin apoyos, ni dinero, ni recursos. Durante los 4 años que estudió en la Sorbona, vivía en una habitación de un sexto piso sin ascensor. Tenía que romper el hielo de la palangana para lavarse y se alimentaba de pan, chocolate, huevos y fruta.

Pierre Curie, su marido, era también de lo más “rarito”. A los 35 años, aún vivía con sus padres y su hermano, y eran las únicas personas con las que había intimado.

Pero la vida, que es extraordinaria de por sí, de cuando en cuando, llega a ser magnánima!! Y hace que, en la grandiosidad del mundo, coincidan dos seres raros, de mentes superdotadas, apasionados por la ciencia, de edades semejantes, sentimentalmente libres y que se atraen sexualmente… ¿No parece un milagro? Porque la vida es así, horrible en algunas cosas pero llena también de estos prodigios.

Se casaron al año de conocerse. Y ahí comienza la etapa más conocida de Pierre y Marie Curie: el descubrimiento del polonio y del radio.

Voy a intentar explicar, sin mucho rollo, como fué ese descubrimiento. Para que toméis conciencia en vuestra siguiente sesión de radioterapia de la infinita suerte que tenemos, de lo fácil que resulta ahora, y de lo agradecidas que tenemos que estar a pesar de tener un cáncer.

El descubrimiento del polonio y del radio se hizo en un cobertizo miserable y medio roto, donde continuamente entraba polvo que contaminaba las muestras y dónde llegaron a trabajar a 6º C.

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Marie decidió experimentar con pecblenda, un mineral que contiene uranio. Y a través de la conductividad del aire,  descubrió que en la pecblenda tenía que haber algún otro elemento más radioactivo todavía que el uranio. No tenían ni idea de dónde se estaban metiendo, porque el nuevo elemento era tan enormemente radioactivo que estaba representado en la pecblenda en pequeñísimas cantidades. Lo que suponía que, para aislarlo y estudiarlo, tuvieron que procesar 10 toneladas de piedras de pecblenda, para sacar una décima de gramo de cloruro de radio. Y eso lo hicieron en ese paupérrimo cobertizo, ellos casi solos y durante 3 largos y extenuantes años. De verdad, siento verdadera envídia por tanta pasión!!

Así que cuando consiguió aislar el radio, este era una sustancia que llameaba en un color verdoso azulado….muy bello, pero mortal. De hecho, es 3.000 veces más radioactivo que el uranio. E inmediatamente, científicos de todo el mundo empezaron a investigar las aplicaciones médicas de este descubrimiento, a través por ejemplo de la radioterapia. Aunque hoy en día no se utiliza radio, si no cobalto.

Este descubrimiento les brindó el Premio Nobel de Física. Premio que solo iban a otorgar a Pierre ( por ser hombre) y éste dijo que lo rechazaría si no se lo otorgaban también a su mujer. Bravo por Pierre!!!

Y así es como Marie Curie se convirtió en la primera mujer en recibir un Premio Nobel y en la única mujer, a día de hoy, con 2 Premios Nobel en su poder (el segundo se lo otorgaron en solitario y fue un Premio Nobel de Química). Y todo esto atendiendo a dos hijas.  Desde aquí, mi querida Madame Curie, mi más sincera admiración! Eres todo un referente!

Y gracias al matrimonio Curie, tenemos la radioterapia, la cuál es un tratamiento contra el cáncer que usa altas dosis de radiación para destruir células cancerígenas y disminuir tumores.

La radioterapia, para las que hemos pasado por una quimioterapia, es un paseo en barca. Pero también tiene sus pormenores y efectos secundarios.

Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radioterapia, junto con los radiofísicos,  diseñan un tratamiento individualizado para cada paciente. ¿ Qué significa esto? Pues que no todas tenemos el mismo tratamiento, pero sobre todo, que si tienen que irradiar la mama, se aseguran, mucho! de que la radiación no vaya más allá de la zona a tratar y no afecte a otros órganos como pulmón, corazón o a la otra mama. Así que lo primero que hacen es hacerte un TAC de planificación y te realizan tres pequeños tatuajes ( dos en los laterales y uno justo entre las dos mamas) de tal manera que serán su referencia para colocarte en la mesa en cada sesión de radioterapia. Tatuajes que estarás viendo el resto de tu vida mientras te duches, y que te recordaran lo valiente que fuíste y la importancia de vivir la vida ahora, sin pensar en mucho más allá.

La radioterapia me pilló veraneando cerca de Gandía. Por lo que, durante más de dos semanas, estuve viniendo en tren a Valencia a diario,  y volviendo de nuevo a Gandía. Así que mi recuerdo de la radioterapia es, sobre todo,  esos momentos en el tren. Momentos de lectura, de recogimiento personal, de mirar los atardeceres por la ventanilla…el tren siempre tiene una mágia especial.

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Recuerdo la primera sesión perfectamente. La sala estaba fría. Me colocaron con el torso descubierto, encima de la mesa, y con el brazo de la mama a tratar por encima de mi cabeza. Con unos láseres rojos y los tatuajes que anteriormente me hicieron, me colocaron perfectamente alineada. Recuerdo que mire mi pecho y lo ví lleno de números y coordenadas rojas. Me pareció de lo más futurista!! Recuerdo a los enfermeros y enfermeras que me colocaron, tan cariñosos y empáticos,  y con los que llegas a entablar una cierta relación de confianza y hablar del fin de semana o del cole de tus hijos. Los vas a estar viendo a diario durante más de un mes y cuidarán mucho de vosotras! Recuerdo que me dijeron…vale Claudia, no te muevas. Y salieron de la sala. La puerta que cierran tras de ellos tiene el grosor de la caja fuerte del Banco Americano, lo que significa que estás sola con la radiación, aunque ellos te tienen perfectamente controlada a través de unas cámaras. Me pareció gracioso que no me pudiera mover y que en el hilo musical sonara Enrique Iglesias… “yo quiero estar contigo, vivir contigo….” … ¿en serio? Yo solo quería bailar!! Resultó de lo más irónico. Pero lo cierto es que durante unos minutos al día estás obligada a no moverte. Así que para aquellas a las que les resulta difícil parar, aprovechad ese momento diario para cerrar los ojos y respirar. No tenéis nada mejor que hacer. 🙂

La máquina hace un ruido peculiar pero nada alarmante y la ves pasar por encima de tu cabeza en un par de ocasiones…lenta y majestuosa… Y ahí es cuando me dí cuenta de la grandiosidad del ser humano, de lo que hemos sido capaces de crear. Y pensé en Madame Curie…pensé que alucinaría si viera hasta dónde ha llegado su estudio.

A mi me dieron 25 sesiones ( de lunes a viernes durante 5 semanas). Las primeras sesiones no sientes nada. Resulta incluso extraño. Después de una cirugía y una quimio, el que te estén realizando un tratamiento indoloro y tan rápido ( apenas eran 5 minutos) resulta raro y tremendamente motivador. Empiezas a sentir que el fin de todo este proceso está cerca. Pero la piel, sesión tras sesión, comienza a quemarse. Yo no tuve muchas quemaduras, la más fuerte en la axila, que sí que se me llegó a levantar la piel. Y es doloroso. Pero en vuestros centros os darán unos parches que llevan una medicación y que son una bendición!

La mejor manera de evitar las quemaduras es hidratando la zona con crema muy a menudo. Vamos, que cada vez que iba al baño, me ponía crema. 🙂 Usé Hialderm. La encontraréis en farmacias. Es un bote con dosificador, es grande  y está bien de precio. Así os pondréis la crema sin reparos. De todos modos en vuestros centros os darán muestras y os orientarán.

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Y a parte de la crema, deberéis de tener unos cuidados básicos:

  • La ducha con un jabón neutro, sin utilizar esponja y secando con pequeños toques.
  • No utilizar desodorante en la axila de la mama a tratar.
  • Evitar que te de el sol en la zona. ( Escribí un post de mis cuidados frente al sol titulado “Un rayo de sol”)
  • Evitar rascarse ( para el picor van muy bien los lavados de manzanilla amarga).
  • Evitar rozaduras en la zona.
  • Utilizar sujetadores sin aros…o mejor aún! No utilizar sujetador! Tenéis la excusa perfecta para ir sin sujetador durante un par de meses! 😉

Y como en todo el proceso, mimaros y dejaros mimar. La radioterapia no es una quimio, pero os notaréis cansadas. Y es un cansancio que durará semanas después de haber concluído el tratamiento. Así que dormid y tratar de descansar tanto como podáis.

Y desde aquí, mi querida Madame Curie, GRACIAS DE CORAZÓN !

laboratorio

” La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo”

 Sófocles

 

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